Copilot pasa al cobro por token y llegan las primeras facturas
El primer mes completo de la nueva tarifa de GitHub Copilot cerró con cuentas de hasta cincuenta veces lo anterior, y los equipos pequeños de la región son los más expuestos.
Hoy se cierra el primer mes completo desde que GitHub Copilot dejó atrás su tarifa plana. El 1 de junio, Microsoft migró el popular asistente de programación a un modelo de cobro por uso: las sugerencias automáticas de código siguen siendo ilimitadas, pero los flujos de trabajo “agénticos” —aquellos en los que el asistente ejecuta tareas de forma autónoma, la función que llevó a muchos equipos a adoptarlo este año— pasan a pagarse por token, la unidad mínima de texto que procesa un modelo. Los primeros estados de cuenta llegaron en estos días y confirmaron el temor de la comunidad de desarrolladores: facturas de diez a cincuenta veces más altas que con el plan anterior. Un programador relató en Reddit un salto proyectado de 29 a 750 dólares al mes; otro, de 50 a 3.000.
El modelo plano de Copilot fue durante años la puerta de entrada más predecible al desarrollo asistido por inteligencia artificial para equipos chicos, incluida la amplia base de programadores independientes y startups latinoamericanas que lo adoptaron como su primer asistente de código. Esa predictibilidad terminó, y el problema no es solo el precio. Para el freelance en Medellín, el equipo de tres en Ciudad de México o la startup en Montevideo que armó todo su flujo de trabajo alrededor de Copilot en los últimos meses, las reglas cambiaron sin que el ecosistema regional de alternativas estuviera listo para recibirlos. Cursor —el editor de código que en estos días pasó a manos de SpaceX con una valuación de 60.000 millones de dólares— tampoco resulta más barato en uso intensivo. La salida con costos más predecibles sigue siendo el código abierto: herramientas como Continue.dev o modelos corriendo en infraestructura propia, que a cambio exigen montar y mantener esa infraestructura.
Visto de lejos, el cobro por token puede ser perfectamente razonable para una empresa grande con presupuesto definido, y Copilot sigue siendo de los productos más recomendados del rubro. Pero la fecha de hoy marca algo más amplio que un cambio de tarifa: es el cierre del primer ciclo de la IA agéntica vendida como un servicio masivo y de costo fijo. Para buena parte de quienes la adoptaron, costó más de lo que esperaban.
También hoy
- Google retrasa Gemini 3.5 Pro a julio — Varias fuentes coincidieron el 29 de junio en que el modelo insignia de Google no llegará en junio, sin confirmación oficial de la empresa. El retraso ocurre en medio de la salida de cuatro investigadores de primer nivel de DeepMind en dos semanas. Julio se perfila como un mes inusual: podrían convivir tres modelos de frontera nuevos.
- Groq levanta 650 millones de dólares para su nube de inferencia — La empresa, conocida por sus chips de aceleración, confirmó una ronda liderada por Disruptive e Infinitum para pasar de fabricante de hardware a proveedor de cómputo en la nube. Opera 13 centros de datos y dice servir a 5 millones de desarrolladores, aunque sin presencia propia en la región.
En la región
El cambio de Copilot no es un caso aislado: el asistente de Anthropic dio un paso similar a mediados de junio, y otras herramientas de los grandes laboratorios cobran por uso desde el inicio. Lo que distingue a Copilot es que era la entrada más masiva y democrática a la programación con IA, y su tarifa plana sostenía a miles de equipos pequeños que no tienen el presupuesto de una corporación. A esto se suma un calendario que la región no ayudó a diseñar: si en julio se concentran los lanzamientos de los modelos más capaces —y, en paralelo, la restauración de acceso a los modelos vetados pasa por verificación de ciudadanía estadounidense—, América Latina llega a esa ventana sin asiento en la mesa, absorbiendo cambios de precio y de acceso decididos en otro lugar.
Hilos que seguimos
El veto a Claude Fable 5 y Mythos 5 —la restricción de exportación que dejó fuera de alcance a dos de los modelos más capaces, una historia que venimos siguiendo desde inicios de mes— cumple su día 19 sin resolución pública. Mythos 5 sigue disponible solo para alrededor de cien organizaciones de infraestructura crítica de Estados Unidos, ninguna de ellas latinoamericana. Los dos próximos hitos caen en julio: el 8, vinculado a un mecanismo de verificación de identidad, y el 1 de agosto, fecha límite de la orden ejecutiva que originó el caso. Si la restauración del acceso depende de verificar ciudadanía estadounidense, los usuarios de la región sin ese documento quedarían fuera del primer tramo.
Si el momento en que las herramientas de IA para programar dejan de ser predecibles coincide con el de mayor concentración de poder en pocos laboratorios, ¿es el principio del fin de la promesa de democratización para los equipos pequeños, o la oportunidad que esperaba el código abierto?
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