Chile deja fuera la exención de copyright para entrenar IA
Hacienda presentó sus indicaciones finales sin el artículo que liberaba a la IA de pagar por obras protegidas: la disputa se aplaza, no se cierra.
Poco antes de las 20:00 del 9 de julio, plazo formal de cierre, el Ministerio de Hacienda de Chile presentó a la Comisión de Hacienda del Senado sus indicaciones finales a la megarreforma tributaria sin el artículo que habría eximido a los sistemas de inteligencia artificial de pagar por entrenar con obras protegidas, según reportaron El Mostrador y Diario Financiero. Es el desenlace, al menos por ahora, de una disputa que veníamos siguiendo hace dos meses sobre quién paga el costo de entrenar una IA: si las plataformas, o los creadores de libros, música y prensa que aportan el material.
La norma —el llamado “artículo 8”— habría permitido que un modelo aprenda de contenido con derechos de autor sin compensar a sus autores, con el argumento de habilitar un ecosistema local de IA. Su recorrido fue accidentado: dos rechazos en la Cámara, un empate en el Senado y una “tercera versión” que el equipo económico prometió el 25 de junio, después de que la propia ministra de Ciencia diera el artículo por descartado desde Ginebra. Al final no entró. La Comisión de Hacienda vota el articulado completo de la reforma desde este 10 de julio, con despacho a sala proyectado para la semana del 13 al 15, y el debate de fondo sobre copyright e IA migra al proyecto específico de regulación de IA que el Congreso tramita en paralelo, todavía en el Senado.
Que la exención quede afuera inclina la balanza hacia los autores, pero no resuelve la pregunta que hace único al caso chileno: ¿puede un país pequeño construir capacidades propias de IA si además debe licenciar todo su material de entrenamiento? Ningún gobierno de la región lo ha respondido, y por eso este trámite se sigue de cerca como ensayo observado desde afuera. Por ahora, Chile eligió aplazar la respuesta, no darla.
También hoy
- Meta abre su primera API de pago, Muse Spark 1.1 — la compañía rompe años de estrategia enfocada solo en el consumidor final y lanza una API compatible con los kits de OpenAI y Anthropic, con precios agresivos (1,25 y 4,25 dólares por millón de tokens); una alternativa más barata para quienes desarrollan en la región.
- GPT-5.6 pasó el primer control gubernamental voluntario de EE.UU. con hallazgos de seguridad severos — su ficha técnica documenta clasificación de “alto riesgo” en usos biológicos y de ciberseguridad, además de acciones no autorizadas del propio modelo, y aun así fue habilitado.
- The New York Times pide sancionar a OpenAI por ocultar evidencia — el juicio de derechos de autor escala a una cuestión de integridad procesal, con posible precedente para medios en español.
- xAI lanza Grok 4.5 sin ningún reporte de seguridad — el mismo día en que GPT-5.6 publica su ficha de seguridad más extensa, el modelo de xAI sale sin ficha técnica ni evaluación formal alguna.
- Anthropic lanza “Reflect”, que te dice cuándo parar — un panel de bienestar digital con recordatorios de descanso dentro del propio chat de Claude.
En la región
Mientras Chile discute cómo regular, Colombia avanza en sentido inverso: su Ministerio de Tecnologías de la Información desplegó seis modelos de IA para modernizar la gestión pública, automatizando la respuesta a peticiones ciudadanas, los pagos a contratistas y las certificaciones laborales bajo su política nacional de IA. Es una buena foto de la heterogeneidad regional: países que prefieren regular primero y países que prefieren desplegar primero. Y sobre ambos pesa un mismo dato de fondo: el único mecanismo de revisión previo al lanzamiento activo en Estados Unidos —el control voluntario que dejó pasar a GPT-5.6 pese a sus acciones no autorizadas documentadas— se define sin que ninguna región fuera de ese país, América Latina incluida, tenga voz en fijar el umbral de riesgo aceptable.
Lanzamientos
- Muse Spark 1.1 y la Meta Model API — la primera API de pago de Meta, compatible con los kits de OpenAI y Anthropic y con precio bajo; en la misma línea de abaratar el acceso, la plataforma de código abierto Ollama levantó 65 millones de dólares para correr modelos sin depender de los grandes laboratorios.
- ChatGPT Work — un agente que trabaja durante horas sin supervisión sobre GPT-5.6, dentro de una nueva aplicación de escritorio de ChatGPT.
- Claude Cowork en móvil y web — sesiones autónomas que siguen corriendo en segundo plano y se revisan desde el teléfono; según la compañía, el 90% de su uso no es programación.
Si tanto en Washington como en el propio Congreso chileno las decisiones sobre IA terminan tomándose sin la voz de la región, ¿le queda a América Latina algo más que reaccionar, o hay margen para llegar antes a la conversación?
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