Anthropic creó el cargo de director global de asuntos públicos y se lo dio a Mariano-Florentino “Tino” Cuéllar, nacido en Matamoros, Tamaulipas, que durante años cruzó la frontera a pie todos los días para ir a la escuela en Brownsville. Reportará directo a la presidenta de la empresa, Daniela Amodei, y quedará a cargo de la política, el relacionamiento internacional y la relación con gobiernos en todos los países donde el laboratorio opera. No llega desde una firma de cabildeo: deja la presidencia del Carnegie Endowment for International Peace, fue juez de la Corte Suprema de California entre 2015 y 2021 —el primer inmigrante mexicano en ese tribunal—, dirigió el Freeman Spogli Institute de Stanford y trabajó en la Casa Blanca en tres administraciones.
Lo interesante no es la biografía sino lo que el cargo revela. Los laboratorios de frontera dejaron de tratar la política pública como gestión de crisis y empezaron a construirse algo parecido a una cancillería: nivel ejecutivo, carteras por región y, sobre todo, continuidad. Del otro lado de esa mesa, los ministerios latinoamericanos que negocian condiciones de despliegue, acceso a datos y capacidad de cómputo no tienen una estructura equivalente, y en varios casos cambian de titular cada dos años. Que el primero en ocupar ese asiento haya nacido en Tamaulipas es una buena noticia; garantía de nada.
La escala del interlocutor ayuda a dimensionar la conversación. El mismo día se conoció que Anthropic firmó un contrato de cómputo por 10.000 millones de dólares a seis años con Volta, una startup fundada este año que levanta junto a la minera de cripto Bitdeer un centro de datos de 133 megavatios en Noruega. Decisiones de esa magnitud —dónde se instala la infraestructura, con qué energía, bajo qué reglas— son exactamente las que ahora tendrán una contraparte permanente y profesionalizada cuando lleguen a la mesa de un gobierno.
También hoy
- SaferAI mide GLM-5.2 y encuentra capacidad de frontera sin ninguna mitigación — El modelo abierto de Z.ai queda dentro de los intervalos de confianza de Claude Opus 4.7 y GPT-5.5 en tareas de ciberataque y no rechazó ninguna tarea peligrosa. Al ser de pesos abiertos —descargables y modificables por cualquiera—, la salvaguarda no puede vivir dentro del modelo.
- Texas congela nuevos centros de datos y ordena auditorías — La fila de proyectos esperando conexión a la red eléctrica pasó de 233 a 474 gigavatios en siete meses, cinco veces la demanda máxima del sistema.
- Apple amplía su demanda contra OpenAI — Sostiene que otros once ex empleados pudieron llevarse información confidencial y pide una medida cautelar contra el desarrollo del dispositivo de IA. OpenAI niega los hechos.
- Palantir reporta 1.940 millones de dólares en ingresos, 93% más que un año antes — Su negocio comercial en Estados Unidos creció 149% y el de gobierno 90%; elevó su proyección anual a 8.150-8.160 millones, el mayor ajuste al alza de su historia.
- Microsoft le pone presupuesto de tokens a sus ingenieros — “Tokenmaxxing no es lo que estamos optimizando”, dice la empresa según 404 Media, después de que sus propios ingenieros gastaran miles de dólares mensuales en consultas a modelos.
- La alianza de seguridad de IA de Nvidia ya tiene 120 empresas — Pasó de 37 a 120 miembros en siete días y presentó un mecanismo de reporte de incidentes: la industria se autorregula en semanas mientras los reguladores discuten en años.
En la región
El martes no dejó publicaciones fechadas en los organismos regionales —ni UNESCO, OECD, CEPAL, BID o CENIA, ni las autoridades de datos y ministerios de Brasil, Chile, Colombia, México, Argentina, Perú y Uruguay—, pero sí dos referencias que conviene leer con atención. La primera es Texas: la lista de datos que el estado ahora exige antes de aprobar un centro de datos —consumo eléctrico dentro y fuera del sitio, agua, ruido, control lumínico, incentivos tributarios usados, estructura de propiedad— es prácticamente la misma que ningún país de la región pide antes de firmar, y llega desde la jurisdicción que sirvió de modelo al argumento de que desregular atrae cómputo. En paralelo, un análisis de Dean Jackson y Sam Totoni publicado en Tech Policy Press describe el repertorio con que la industria neutraliza la oposición comunitaria a estas instalaciones: acuerdos de confidencialidad con gobiernos locales, sociedades de propósito específico que ocultan al comprador real, promesas de empleo que nadie audita y encuadre del proyecto como asunto de seguridad nacional, un guion que los autores leen como adaptado de las industrias extractivas.
Del lado del consumo, un dato con asterisco: el Barómetro Loymark reporta que 56% de los consultados en Colombia, México, Ecuador y Costa Rica compró algo tras una recomendación de IA (vía Infobae). La cifra sirve como síntoma de que la IA ya entró al embudo de compra en la región, pero la muestra son 135 personas encuestadas en línea entre el 13 y el 20 de julio: no es proyectable, y no encontramos página oficial ni documento descargable del estudio.
Lanzamientos
- Covers y remixes generados con IA, de Spotify — Merlin, que licencia por más de 30.000 sellos y distribuidoras independientes, se suma a Universal Music Group como socio del producto: se podrán crear versiones de la música de artistas que hayan optado explícitamente por participar, con crédito y compensación, como servicio pagado adicional. Todavía no se puede probar —parte como vista previa con un grupo limitado de usuarios—, pero importa porque el modelo de participación voluntaria con pago es la contracara del entrenamiento silencioso, y porque buena parte del repertorio latino se distribuye a través de sellos independientes representados por Merlin.
- Wrinkles — Guía de audio que detecta dónde estás y narra las historias del lugar sin necesidad de mirar la pantalla, con 1,3 millones de puntos de interés declarados en 177 países y la posibilidad de adjuntar fotos y recuerdos familiares a lugares específicos. Gratuita en iOS y Android; monetiza del lado de la oferta, con museos, oficinas de turismo y universidades cargando contenido. Queda pendiente medir cuánto tiene que contar en Valparaíso o en el centro de Bogotá frente a un museo europeo, y en qué idioma.
Hilos que seguimos
Ayer contábamos que un modelo de capacidad de punta iba a quedar disponible con sus pesos abiertos, es decir, descargable para que un ministerio o una universidad lo corran en su propia infraestructura, sin depender de una nube extranjera. El informe de SaferAI publicado hoy pone el otro lado de esa moneda sobre la mesa: un modelo abierto comparable puede alcanzar capacidad de frontera en tareas ofensivas sin ninguna mitigación incorporada, y su desarrollador no publicó marco de seguridad ni evaluación de riesgo. Es la primera evaluación independiente con metodología publicada de esa brecha, y llega justo cuando la región empieza a mirar los modelos abiertos por precio y por soberanía de datos. Adoptarlos no es solo una decisión de presupuesto: es aceptar que la salvaguarda tendrá que construirse alrededor del modelo, no dentro de él.
Si la asimetría de la mesa ya no es de dinero sino de continuidad institucional, ¿qué tendría que construir la región —una unidad permanente, un cuerpo técnico compartido, algo más pequeño y más rápido— para llegar a esa conversación con alguien que no se vaya en dos años?
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Doble Click se escribe con modelos de Anthropic.