Google redibuja los cables de América Latina y nadie lo negoció

Tres cables submarinos nuevos definen por dónde pasará el tráfico de la región, y los gobiernos aparecieron solo para celebrarlo.

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Velocidad

La decisión más consecuente para la infraestructura de inteligencia artificial de América Latina la tomó esta semana una empresa. Google Cloud presentó Americas Connect, una expansión de su red de cables submarinos con tres sistemas nuevos: Alisios, que unirá República Dominicana, Panamá y Chile con rutas redundantes hacia los centros de datos de Google en Chile, Los Ángeles y Las Vegas; Canoa, de República Dominicana a Bermudas, enlazado con los cables Nuvem y Sol para llegar a Carolina del Sur, Virginia y Madrid; y OlaLuz, que conectará directamente República Dominicana con Florida. A eso se suma una rama del cable Firmina que aterriza en territorio dominicano.

El país caribeño queda en el centro del diseño: albergaría el octavo punto de intercambio digital de Google en el mundo y el primero de América Latina, con finalización prevista para comienzos de 2027 y hasta diez veces más pares de fibra disponibles. Los nombres son deliberadamente regionales —alisios por los vientos del Caribe, canoa del taíno, OlaLuz de ola y luz— y el anuncio recoge respaldos de los gobiernos de República Dominicana, Panamá, Bermudas y Chile, todos celebrando algo que no negociaron entre ellos.

Lo que se decidió acá no es dónde va un centro de datos, sino algo anterior: por dónde pasa el tráfico, qué país concentra la redundancia y, por lo tanto, qué Estado puede siquiera aspirar a alojar cómputo después. Chile queda conectado al Pacífico por una ruta vía Panamá que no controla, en paralelo a su propia apuesta por el cable Humboldt. El mismo día, Uruguay respondió con la única herramienta que le queda a un Estado pequeño: su empresa pública de telecomunicaciones anunció USD 70 millones para un centro de datos propio en Canelones, con 250 empleos, obra desde 2027 y soberanía de datos como argumento central. Tres cables privados frente a una inversión pública que equivale a una fracción de un solo campus de frontera.

También hoy

En la región

El movimiento más importante para América Latina esta semana no es una ley sino una convocatoria. El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció una cumbre de inteligencia artificial en Lima para el 8 de septiembre, dentro de un comunicado sobre oportunidades de crecimiento en la relación bilateral, mientras el nuevo gobierno peruano profundiza su alineamiento con Washington. La organización peruana de derechos digitales Hiperderecho publicó una alerta con un argumento que vale para toda la región: la agenda diplomática y tecnológica avanza más rápido que los controles democráticos. Su foco está en Palantir, cuyas plataformas integran grandes volúmenes de datos de distintas fuentes y los convierten en mapas, perfiles, alertas y decisiones operativas. El precedente que citan tiene cifras verificables: Ecuador contrató a Palantir en mayo de 2025 para su autoridad aduanera SENAE por USD 6,6 millones iniciales, ampliados después en unos USD 17,2 millones, y en 100 días la plataforma perfilaba más del 90% de las declaraciones aduaneras integrando datos de varias instituciones. El pedido de Hiperderecho es deliberadamente modesto y por eso mismo difícil de rechazar: publicar antes del evento la agenda, las empresas participantes, las entidades públicas invitadas, los auspicios y cualquier contrato o piloto propuesto. Es el estándar mínimo que ningún país de la región aplica hoy a las cumbres tecnológicas con gobiernos extranjeros, y hay tres semanas para probar si se cumple. En paralelo, la publicidad de ChatGPT llegando a México y Brasil deja a las autoridades de protección de datos de ambos países con un problema nuevo sobre el escritorio: la segmentación usa el historial completo de conversaciones, algo que ninguna de las dos ha evaluado todavía.

Lanzamientos

  • SL2T, de Google DeepMind — Modelo que traduce lengua de señas a texto, integrado sin costo adicional a Gboard y Live Transcribe en el Pixel 11. Fue entrenado con más de 100.000 horas de datos que cubren más de 50 lenguas de señas, pero se despacha solo en lengua de señas americana hacia inglés. Reporta 70 puntos en BLEURT sobre el conjunto de evaluación FLEURS-ASL.
  • Publicidad en ChatGPT, de OpenAI — Anuncios patrocinados debajo de las respuestas para cuentas gratuitas y del plan Go en México y Brasil, seleccionados a partir de la conversación en curso, los chats anteriores y las interacciones previas.
  • Pixel 11 con Gemini, de Google — Pocos cambios de hardware y mucho Gemini: chip Tensor G6 fabricado en proceso de 2 nanómetros, funciones que ejecutan tareas en segundo plano, traducción en vivo y agentes que piden comida o reservan viajes. Solo en Estados Unidos, lo que vuelve al teléfono una buena medida de la brecha entre países: mismo aparato, distinta inteligencia artificial.

Hilos que seguimos

Veníamos siguiendo desde hace semanas la pregunta de dónde se construye físicamente la inteligencia artificial y quién decide los términos: qué energía la alimenta, qué territorio la aloja, qué país queda a un salto de distancia del cómputo y cuál a tres. Hoy esa historia sumó su capítulo más nítido para la región, y llegó por debajo del mar. Mientras tanto, el dinero sigue moviéndose a una escala que ninguna respuesta pública alcanza: Cognition negocia más de USD 1.000 millones a una valuación superior a USD 40.000 millones, un 54% más que hace tres meses, y Anthropic se reúne con inversionistas antes de una salida a bolsa prevista para septiembre u octubre con una valuación de referencia de USD 965.000 millones. Los USD 70 millones uruguayos y los USD 6,6 millones del contrato ecuatoriano son, en esa escala, decisiones de otra magnitud pero del mismo tablero.


Si la capa física de la inteligencia artificial regional la define una empresa que anuncia el diseño ya cerrado, ¿qué le queda a un Estado latinoamericano para negociar? ¿Sigue siendo el permiso de aterrizaje de un cable una ficha real, como lo fue alguna vez la concesión de espectro, o ya nadie la juega?

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Doble Click se escribe con modelos de Anthropic.

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