La ficha
- Qué es: AI Policy Debates in Brazil: Struggles over Regulation, Governance and Labour
- Quiénes: Rafael Grohmann, Edemilson Paraná, Jonas C. L. Valente y Roseli Figaro, investigadores vinculados al Observatorio de Políticas de IA para el Mundo del Trabajo (AIPOWW).
- Dónde: Global Political Economy, Vol. 4, N.º 2 (septiembre de 2025), dentro del simposio del AIPOWW. doi.org/10.1332/26352257Y2025D000000037
- Tipo: análisis documental. Revisa 57 documentos producidos entre enero de 2019 y julio de 2024, con seguimiento del debate hasta septiembre de ese año: proyectos de ley federales y estatales, decisiones judiciales, programas del gobierno, cartas, manifiestos y declaraciones de sindicatos y movimientos sociales.
Primera lectura: qué hace y qué encuentra
Conviene partir por qué tipo de trabajo es, porque ordena lo demás. No es un experimento ni trabajo de campo con entrevistas. Es una lectura ordenada de documentos: los autores reunieron 57 piezas de política pública brasileña y las leyeron con una pregunta de fondo, la de quién queda dentro y quién queda fuera cuando un país decide cómo gobernar la IA. El lente es explícito: entienden estas políticas como parte de una disputa entre capital y trabajo, algo que, dicen, casi nunca se nombra. Sobre esa base recorren tres dimensiones, regulación, desarrollo y gobernanza, y muestran cómo en las tres el mundo del trabajo aparece a medias o no aparece.
En regulación, la foto es de un país todavía sin ley. A septiembre de 2024 Brasil no tenía una regulación nacional de IA en vigor; había 15 proyectos en el Senado y 9 en la Cámara, y solo el estado de Ceará había aprobado una norma propia. El centro del debate es el Proyecto de Ley 2338/2023, el llamado “AI Bill”, que consolida iniciativas anteriores y fija principios generales. Su límite, para los autores, está justo en el trabajo: el texto es genérico y apenas toca los derechos laborales. Llegó a acumular 145 enmiendas, algunas sobre gestión algorítmica, y aun así no se votó en 2024, frenado por el lobby de las grandes tecnológicas y de la Confederación Nacional de la Industria, que lo acusó de imponer un pesado aparato regulatorio.
En desarrollo, Brasil manda en la región y queda lejos del mundo. Con 163 empresas enfocadas en IA lidera América Latina, por delante de Chile (42) y México (36), pero es apenas una fracción de Estados Unidos (5.068) o China (861). El gobierno de Lula lanzó en julio de 2024 su plan más ambicioso, el PBIA 2024-2028, con una inversión proyectada de unos 23 mil millones de reales. El hallazgo que interesa al paper es lo que ese plan no prioriza: el trabajo entra casi solo como capacitación de mano de obra, y la iniciativa más concreta es una plataforma para cruzar vacantes con candidatos. La palabra “soberanía” abunda; los derechos de quienes trabajan, no.
En gobernanza está la parte más viva. Los autores muestran que la disputa no la dan solo el Estado y las empresas: sindicatos, asociaciones patronales, ONG y movimientos entran a pelear el sentido de la política. La CUT, la mayor central sindical, respaldó el proyecto. El sector cultural se movilizó tras las huelgas de Hollywood de 2023, los actores de doblaje levantaron el movimiento Dublagem Viva contra el reemplazo por voces sintéticas, y un grupo de investigadores pidió que los trabajadores de datos, los que anotan y etiquetan, quedaran cubiertos por la ley. Del lado empresarial no hay una sola voz: la industria se opuso, mientras la federación de bancos, que usa IA hace años, se mostró a favor. El mensaje del paper es que esa gobernanza existe y presiona, pero sigue confinada a canales institucionales, cartas y audiencias, sin una movilización laboral más ancha.
Segunda lectura: desde América Latina
Esta es de las pocas Doble Lecturas donde no hace falta traer el estudio a la región, porque ya nace en ella. Su valor está ahí: es evidencia sobre el país más grande de América Latina, escrita desde adentro, sobre un proceso que en el norte global casi no se mira.
Importa desde dónde se lee. Brasil es el caso fuerte, el de más empresas, más plan y más músculo institucional. Si incluso ahí el trabajo queda en el punto ciego, cuesta imaginar que aparezca mejor donde el aparato es más chico. Esto último ya es lectura mía, no del paper: los autores estudiaron Brasil y no el resto de la región, así que lo dejo como hipótesis. Pero la comparación que ellos mismos ponen, con Chile y México muy por detrás en cantidad de empresas, invita a preguntarse si la ausencia de una mirada laboral no será todavía más marcada donde hay menos peso para negociar frente a las tecnológicas.
Hay un matiz que sí conviene rescatar tal como está en el texto. El problema que describen no es que falten leyes de IA, sino qué contienen esas leyes. Brasil está legislando, tiene un plan financiado y una sociedad civil que empuja; y aun así la gestión algorítmica, la vigilancia en el trabajo y el desplazamiento de empleos quedan sin regular. Traducido a cualquier país de la región, la advertencia es concreta: se puede tener una política de IA prolija, moderna y con inversión, y que el mundo del trabajo siga afuera de la conversación. Que exista regulación no garantiza que proteja a quien trabaja.
La pregunta que deja el paper, y que vale para toda la región, es quién se sienta a esa mesa. Los autores lo dicen sin rodeos: mientras la movilización laboral siga reducida a cartas formales, es probable que la IA se termine gobernando sin las voces de los trabajadores. La respuesta no depende del modelo de turno, sino de si sindicatos, movimientos y trabajadores de datos logran pasar de la carta a algo más. En eso, Brasil va más adelante que casi toda la región, y todavía le queda lejos.
La letra chica
- Es un análisis documental con corte en septiembre de 2024. Retrata un proceso en movimiento y los propios autores avisan que no captura decisiones posteriores, así que conviene chequear cómo siguió el Proyecto 2338/2023 antes de citar el estado del trámite.
- No es una pieza neutral, y está bien que así sea: viene de un observatorio dedicado a la IA y el mundo del trabajo, y mira todo desde la relación entre capital y trabajo. Eso agudiza lo que ve sobre los derechos laborales, pero no es un balance parejo de todas las aristas de la política de IA brasileña.
- Trabaja sobre lo que los documentos dicen, no sobre cómo se aplican. Muestra qué se propone, qué se omite y quién presiona, no si las normas, una vez aprobadas, cambian algo en el día a día de quienes trabajan.
Palabras clave del paper: AI policy, AI regulation, AI governance, labour rights, Brazil, capital-labour relations
Lectura automática. Este texto lo generó Claude (IA) a partir de la fuente original, sin revisión humana línea por línea. Puede contener errores o interpretaciones discutibles; para validar cualquier punto, revisa la fuente original.