Estados Unidos se queda sin supervisión pública para la IA más potente
Mientras un modelo resuelve un problema matemático de 80 años, el país que los fabrica cancela su único mecanismo de control.
La semana cerró con una decisión de gobernanza que reordena el mapa de la inteligencia artificial: el gobierno de Estados Unidos canceló de forma definitiva el único mecanismo de supervisión que se había propuesto para los modelos más avanzados, un esquema voluntario de revisión de seguridad de 90 días antes de cada lanzamiento. No fue pospuesto: fue descartado. La orden ejecutiva habría creado un primer punto de control público sobre tecnologías que hoy operan sin ninguno.
Lo llamativo es el contraste con lo que esos mismos modelos están logrando. Esta semana OpenAI anunció que un modelo de propósito general refutó la conjetura de Erdős, un problema abierto durante 80 años, sin haber sido entrenado específicamente para matemáticas. El matemático Tim Gowers, medalla Fields, lo describió como un “hito en la IA matemática”. Capacidades que crecen a toda velocidad y supervisión que desaparece avanzan, por ahora, en direcciones opuestas.
Para América Latina la escena tiene un costado incómodo: la región no tiene asiento en estas decisiones ni peso de mercado para influir en ellas. Como referencia, el presupuesto soberano de cómputo más ambicioso de la región —el proyecto Coatlicue en México, unos 6.000 millones de dólares en cinco años— equivale a menos del 1% de la ronda de financiamiento que Anthropic está por cerrar. La pregunta de fondo es qué pueden negociar los gobiernos de la región cuando no controlan ni la regulación de referencia ni el dinero.
También hoy
- Un cofundador de Anthropic anticipa un Nobel asistido por IA en 12 meses — Jack Clark dijo en una conferencia en Oxford que una IA colaborará en un descubrimiento de nivel Nobel antes de mayo de 2027, y reafirmó que el riesgo existencial “no ha desaparecido”. Lo dice justo cuando su empresa cierra una de las rondas más grandes de la historia.
- Anthropic se encamina a cerrar más de 30.000 millones a una valuación superior a 900.000 millones — Según Bloomberg, lideran Sequoia, Dragoneer, Altimeter y Greenoaks. De concretarse, superaría a OpenAI como la startup privada más valiosa del mundo.
- Anthropic compra Stainless por más de 300 millones — Toma el control de la infraestructura que generaba kits de desarrollo (SDK) usados por OpenAI, Google y Cloudflare. Cierra los productos hospedados, aunque los clientes conservan los SDK ya generados.
- Meta rastreó correos, teclas y código de sus empleados para entrenar IA, sin opción de exclusión — Un audio filtrado de una reunión interna revela el seguimiento; el director de tecnología admitió que “no hay opción de exclusión en tu laptop corporativa”. El audio se hizo público el mismo día en que la empresa notificó unos 8.000 despidos.
En la región
El cambio en Estados Unidos mueve su postura de “sin avances” a “sin supervisión por diseño”, y eso importa porque su marco suele ser la referencia regulatoria para la región. En contrapunto, América Latina tiene esta semana su propio hito: el 27 de mayo la Cámara de Diputados de Brasil tiene programada la votación en plenario del PL 2338, el primer marco regulatorio de IA con alcance nacional completo de la región. Es probablemente el evento de política de IA más relevante de América Latina en 2026. El texto del relator ya incorporó propuestas del gobierno, aunque persiste la tensión con más de 50 entidades del sector creativo que piden mantener el capítulo de derechos de autor.
En paralelo, una señal de ecosistema: WideLabs, una empresa brasileña, está construyendo modelos de lenguaje para los gobiernos de Chile, México y El Salvador, adaptados a idiomas y contextos locales del sector público. La letra chica es que se apoya en infraestructura de Oracle y chips de Nvidia, ambos proveedores estadounidenses: una “soberanía” que sigue anclada en hardware y nube de afuera, y que vale la pena comparar con iniciativas como LatamGPT.
Lanzamientos
- Gemini Spark (beta) — Un agente proactivo que funciona 24/7 en segundo plano, sin necesidad de abrir la app, y gestiona Gmail, Calendar y aplicaciones de terceros como Canva, Instacart u OpenTable. Llega esta semana a probadores de confianza y, desde el 25 de mayo, a suscriptores de Google AI Ultra (Estados Unidos, 100 dólares al mes). Por ahora solo en inglés y en EE.UU., pero con Android presente en más del 80% de los dispositivos de la región, su eventual llegada sería uno de los despliegues de IA agéntica de consumo más masivos en la historia de América Latina.
Hilos que seguimos
Lo de Erdős y la predicción del Nobel se suman a algo que veníamos observando: una racha en la que la IA empieza a comportarse como agente científico, generando conocimiento nuevo en lugar de solo resolver pruebas de competencia. La novedad de esta semana no es un modelo más rápido, sino uno que aporta una contribución original a un campo. Es el tipo de salto que vuelve más urgente —y no menos— la conversación sobre quién supervisa estas herramientas y quién tiene acceso a ellas.
Si los modelos más capaces avanzan más rápido que las reglas que deberían acompañarlos, ¿qué puede ofrecer un gobierno latinoamericano a cambio de un asiento en la mesa?
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